viernes, 15 de diciembre de 2017

COWBOYS FROM HELL. Opinión


Su manifiesto queda patente en su primer corte, su primer embate. La canción que da nombre al disco, Cowboys From Hell, es trazada con esa diabólica ecualización de guitarras y sus deflagrantes armónicos, que una vez mostrado su timbre es ejecutado su talante en forma de entrecortados y aplastantes riffs marca de la casa, para vehicular ese ‘spread the word’ que divulga el tatuado y rapado Anselmo con su aguardentosa voz y ese ‘jodidamente hostil’ temperamento que forjó el sol de Luisiana, unido a una adolescencia nada alegre que aquí lo hizo ser el primer Katrina que conoció su tierra natal, una especie de James Hetfield mutado a lo cafre que derivaba a poderosos agudos de escuela Halford, una voz muy completa para defender dignamente este híbrido entre Thrash Metal y otra nueva aleación que daría que hablar y sentir. El solo de Darrell te funde el cerebro a soplete hirviendo en ígneos fractales de notas que dan vértigo, ágilmente alternados con esos afilados riffs que conforman ese exoesqueleto metálico de Cowboys From Hell, una perfecta máquina de matar que hoy ya es un himno del género.

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